Szasz y la artimaña del Anti-Freud

El psiquiatra Thomas Szasz se volvería famoso allá por la década de los sesenta cuando un panfletito suyo se volviera libro bajo el nombre de El mito de la enfermedad mental. Y como no hay nada mejor para la cultura estadounidense que el consumo sin control y las controversias mediáticas; poco tiempo después dicha publicación se volvería un best-seller más. Ahora comparte las mismas vitrinas que El Código da Vinci y Cincuenta sombras de Grey.

Sin embargo, Szasz sí era una persona inteligente; tanto que se quizo pasar de listo.

Años después de su éxito comercial, Szasz buscaría asaltar de nuevo los escaparates con un nuevo título: Anti-Freud (publicado cuatro años después que El Anti Edipo de Deleuze y Guattari, cabe acotar). Debajo de ese ampuloso Anti-Freud, sin embargo, se puede leer un subtítulo más elocuente: Las críticas que Karl Kraus hiciera al psicoanálisis y a la psiquiatría.

Karl Kraus fue aquél personaje que irónicamente afirmó: «el psicoanálisis es aquella enfermedad de la que dice ser la cura»; sin embargo, Kraus no sólo fue eso. El vienés es sin lugar a dudas la mejor pluma alemana que «ha rodeado la tierra, y andado por ella». Lo cáustico de su escritura y lo mordaz de sus señalamientos no pueden sino dejarnos en completa perplejidad frente a una inteligencia sagaz desbordante de talento y sarcasmo. Y, en efecto, Kraus nunca dudó en esgrimir sus armas ni contra el psicoanálisis ni contra la psiquiatría; pero tampoco se detuvo frente el periodismo, la ciencia de su tiempo, la política, la farándula, la cultura vienesa, prácticamente todo lo que osara pasearse por su aguda mirada quedaba estampado con el fuego de su propia ridiculez en las tablillas de su Die Fackel. Todo menos Sigmund Freud; y Szasz lo sabía, o, al menos, debió saberlo.

En el Capítulo 6 de su Anti-Freud, por ejemplo, Szasz realiza una muy buena recopilación de las corrosivas frases que Kraus profiriera contra la psiquiatría y el psicoanálisis; de todo ese conjunto de consignas, sin embargo, ninguna hace siquiera alguna alusión peyorativa a Freud. Es más, en la página 29 de su Anti-Freud, el psiquiatra escribe:

En la Fackel del 2 de diciembre de 1907, Kraus escribió dos artículos sobre el psicoanálisis. En el primero, él reconoce que Freud es muy superior a sus colegas. Freud, él dice, es como Stanley, el descubridor de ese otro “continente obscuro,” mientras que los colegas de Freud son los ofuscadores que “traen la obscuridad a Europa”. En la segunda publicación, sin embargo, satiriza el método de Freud para interpretar sueños (la traducción es mía).

Si bien hay que ser muy estúpido para confundir a Kevin Spacey con Francis Underwood; no se necesita de una exacerbada preclaridad para dar cuenta que una cosa es la persona de Freud, y otra muy distinta su obra; o que una cosa es Freud, y otra muy diferente sus epígonos (aunque, de hecho, Freud sí tuvo un tanto la culpa de esto último). Pero bueno, el show business siempre será show business; y si lo que se quiere es llegar a la fama, resulta ciertamente más fácil vender libros que insultan a una luminaria que sentarse a sopesar detenidamente un argumento (obviamente el psiquiatra nunca habría podido imitar a Pamela des Barres para atraer los reflectores hacia si). Szasz, ese «rétor vulgar», tuvo entonces que usurpar el nombre de Kraus para poder proferir todo su moralino disgusto personal hacia Freud. De alguna forma se vio necesitado de cierta justificación; la valentía es cosa seria.

Sin embargo, el psiquiatra perdió de vista una fortaleza mercadotécnica más sustancial y menos pueril; pues él bien pudo haber completado su Mito de la enfermedad mental y su Mito de la psicoterapia con un tercer tercer mito más: el Mito del Anti-Freud. Con ello, entonces, Szasz pudo haber deslumbrado al mundo de la farándula como un integrante más del versado club de los one hit wonders: entre las toxicidades de Lillian Glass, y las liquideces de Zygmunt Bauman*.

Más allá de esto, sin embargo, el libro de Szasz es una gran oportunidad para poder disfrutar un poco de la maravillosa escritura de Kraus sin la necesidad de dominar perfectamente el idioma alemán. Cosa que, por lo demás, se agradece.

Referencia

Szasz, T. (1976 – 1990) Anti-Freud. Karl Kraus’s Criticism Psychoanalysis and Psiquiatry. Syracuse University Press.

* La tesis expuesta se ve apoyada por el hecho de que el título original de este libro era Karl Kraus and the Soul-Doctors: A Pioneer Critic and His Criticism of Psychiatry and Psychoanalysis. Al parecer, por tanto, el nombre de Freud tenía que aparecer en algún lugar; que éste no sólo no fuera requerido, sino que con su alusión se echaría a perder el argumento central del libro, importó un reverendo bledo. Money talks.

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